Angélica Aparicio Thils


thils68@yahoo.com

Nació, en Panamá el 8 de noviembre de 1968.

Premio revelación Teatral 1992, con la obra Corrompiendo el Presidente de Alfredo Arango.

Diploma al mérito por haber contribuido a engrandecer la cultura Nacional en Pro de la Escuela Nacional de Teatro 1992.  Ha trabajado como actríz en Costa Rica y Cuba, dirigió una obra de César Rengifo y dos obras de corte infantil para ninos.

Perteneció al Coro Polofónico de Panamá, bajo la dirección del Profesor Arnold Walters (Q.p.d.).

Realizo estudios de técnica Vocal para canto Lírico con el profesor Italo Brasileno, Benito Maresca en Sao Paulo, Brasil.  Egresada del diplomado en creación literaria de la Universidad Tecnológica de panamá (2004).

Actualmente se desenpena en el área de las Ventas.
 

EL pLACER DE aMAR


 

Agripino Toro
Critico Literario

Brevario amétrico que rinde homenaje al amor. De dos partes, una inspirada en el amor divino; otra dedicada a la diversidad emocional humana. La primera nos participa de los conjuros del Ritual Supremo del Penta y Hexagrama judaico junto a la teológica del legado helénico. La segunda, presenta el devenir humano en torno al amor y al fuego de las efervescencias de relaciones sicalípticas, a veces exasperada, otras, desde una ergástula idolológica.

Hace de lo sensual su natural complemento e hilvana al amor espiritual con la tentación libídine, deshaciendo así el carácter dogmático programático. Reta hitos conservadores, con alacridad o con misticismo alegórico, refugiándose como cándida infanta en un espacio vívido pero sin participación terciaria. Dispensa un intrínseco valor sentimental como muestrario de la imagen de mujer que quiere identificar en sus versos asonantados, blancos, breves y de estilo nominal.

 

 Transparencias

Transparencias: la poesía de Angélica Aparicio Thils

Ariel Barría Alvarado

Varias veces he escrito sobre el interés creciente que se da en Panamá hacia los temas literarios; ese renacer ha sido impulsado desde adentro por un buen número de acciones oportunas, entre las que destacan con luz propia los círculos de lectura creados por Ricardo Arturo Ríos Torres, las constantes ventanas propuestas por Enrique Jaramillo Levi, o las nuevas modalidades concebidas por Rose Marie Tapia, cada una de las cuales ha generado sus propias consecuencias en el Panamá de hoy, colocando a los autores nacionales en una mejor posición ante el público local.

He dicho también que en el futuro, cuando se haga una evaluación de la presente etapa, se verá en este renacer el caldo incubador de muchas de las cifras literarias que representarán a la literatura del primer cuarto del siglo XXI.

 Angélica Aparicio Thils (Panamá, 1968), vinculada hasta ahora al canto y a la actuación, egresó en el 2004 del Diplomado de Creación Literaria de la Universidad Tecnológica (una de las propuestas de Jaramillo Levi), y ya nos hace entrega de su voz impresa, en un libro de medio centenar de páginas al que titula Transparencias (Universal Books, 2005), en el que  recoge 44 muestras de su poesía, basada en los temas del quehacer cotidiano.

 La poesía de Aparicio Thils es la expresión sintetizada de nuestras intimidades, de esos pensamientos que surgen del diario vivir, pasiones que a través de la voz poética buscan levantarse de su ordinaria factura: “...soy pájaro salvaje/ reteniendo un nido que no llega”. Incluso, encontramos que el tema místico aparece inserto en la temática del amor, que es el eje transversal de todo el libro: “Róbame el alma con placer distante/ acaríciame lentamente/ y encuentra maravillas ocultas/ en la dicha del señor Jesús”, como también la desolada angustia existencial: “Para mí los días transcurren uno tras otro/ sin que nada me motive”.

 Angélica Aparicio Thils es una nueva voz que se suma al conjunto de nombres que constituyen hoy la poesía viva y en crecimiento de nuestro solar nativo; versos transparentes como anuncia su título, palabra que busca arraigo en el oído del lector y, sobre todo, la intención de quedarse entre nosotros. Desde esta reseña le damos una voz de aliento y le recordamos que la poesía es ejercicio constante y un compromiso de crecer siempre. Adelante, Angélica.

 Panamá, mayo de 2005